Lost in Translation, Katmandú

Llueve a cántaros en Katmandú y se cortó la luz por décima vez desde que llegué hace menos de una semana. Ya me acostumbré a las duchas de agua fría y a dormir con el pelo mojado, a cargar el teléfono cuando se prende la luz que indica que hay electricidad y a leer en la madrugada cuando el sol empieza a compartir su luz.

Esta es mi primer experiencia viajando fuera de occidente y desde que llegué a esta ciudad convivo con la sensación de habitar un mundo paralelo. Siempre me consideré una ciudadana del mundo y pensé que mi naturaleza sagitariana me permitiría adaptarme a cualquier cultura con rapidez y naturalidad….

Cuando llegué a Katmandú me sentí absolutamente alienada. Es más, tuve un brote de cinismo importante, supongo que como método de autodefensa ante la inminente amenaza de una cultura totalmente desconocida. Todo parecía estar sucediendo en fast forward, una imagen seguía a la otra sin dar tiempo a la interpretación: las películas de Bollywood siempre presentes en el living de casa (con un humor que presiento que nunca voy a entender), mis anfitriones comiendo con las manos y explicándome cómo bañarme con un balde y finalmente los autos, motos, peatones y vacas compitiendo por el derecho a transitar las calles laberínticas y decoradas con basura que conectan los diferentes puntos de la ciudad. Lost in Translation, versión Katmandú.

La experiencia de cruzar una de las ciudades más contaminadas del mundo y en uno de los países menos desarrollados del planeta en una moto con un desconocido que no hablaba mi idioma fue un acto de fe obligado. Abracé al hombre que acababa de conocer y deposité mi confianza en él. Suena exagerado, pero por primera vez me sentí completamete desprotegida. ¿Cuántas veces depositamos nuestra confianza en un desconocido? Si me muero en este instante, en este continente ajeno y lejano, sin un teléfono ni billetera en el bolsillo que me identifique, ¿quién le diría a mi familia? Es realmente ridículo, pero en estas circunstancias uno se pregunta cosas que nunca antes había pensado. ¿Qué somos si no nos podemos comunicar? ¿Quiénes somos sin nuestro círculo de apoyo, confidentes, antepasados, amigos e idioma? ¿Qué tanto valemos fuera de nuestra zona de confort?

Hace una semana que no me veo reflejada en un espejo; me veo en las fotos y me llena una sensación de vacío, no logran transmitir el mundo de sensaciones que se desata en el interior cuando quedamos completamente desnudos ante las experiencias de la vida. Comparto algunas fotos que tomé en un afán por encontrar entre tanto caos y suciedad colores, miradas o rincones que irradian belleza.

Boudanath
Chicas en Boudanath
Durbar Square
Sadhu en Durbar Square

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